1. Somos narradores
Esta estrategia permite que nuestros estudiantes expresen sus ideas, emociones y experiencias, mediante relatos coherentes y empleando las convenciones del lenguaje.
La narración debe tener una estrutura que le de coherencia: inicio, nudo y desenlace.
Para hacer un buen relato es necesario:
- Usar un buen vocabulario.
- Apelar al lenguaje gestual (gestos, miradas, etcétera)
- Matizar la voz para captar la atención del público.
- Ejercitar la memoria, lo que no implica memorizar el texto porque eso e quita espontaneidad.
Para crear expectativa entre la audiencia podemos usar recursos como vestuario o elementos complementarios.
Primero es necesario hacerles tomar conciencia del emisor, es decir, de ellos mismos como conocedores del cuento, y del receptor - o los receptores-, a quien se le expone la narración que desconoce.
Nuestros estudiantes deben comprender los cuentos que van a narrar, así como interpretar los argumentos y comprender quiénes son los personajes, como pueden ser y que representan. Igualmente, han de tener claras las situaciones concretas que vive cada personaje, las emociones que pueden sentir los paisajes que los rodean , etc.
2. Jugamos con las palabras
Rimas, trabalenguas, adivinanzas y charadas. Mediante estas estrategias estimulamos en nuestros estudiantes la producción de textos orales lúdicos que se complementan con el uso de recursos verbales (entonación y volumen de la voz) y no verbales (gestos).
2.1. Ideas para trabajar con rimas
Las rimas son la repetición de una seuencia de sonidos al final del verso, a paretir de la última vocal acentuada.
- Se utilizan en poemas, canciones cuentos, etc. En papelógrafos, presentamos rimas escritas, con su respectivo dibujo, y las leemos poniendo énfasis en los sonidos finales.
- Les pedimos a los niños y las niñas que las repitan con nosotros.
- Hacemos que resalten las partes que riman de las palabras y que las marquen al repetirlas de forma oral, para hacer énfasis en ellas.
- Los invitamos a que inventen sus propias rimas. Por ejemplo, uno de los niños puede comenzar diciendo "Me fui al campo en la mañana" y el siguiente agregar "Me fui al campo en la mañana con mi tía Juana..."
- Les pedimos que inventen rimas relacionadas con el tema de la situación de aprendizaje.
Escribimos adivinanzas en un papelote. Si es posible, ilustramos las respuestas con dibujos (no nos olvidemos de cubrirlas).
Empezamos a jugar a las adivinanzas con una de las que preparamos.
Retamos a nuestros estudiantes a adivinarla.
Los ayudamos, haciéndolos pensar en las características descritas en la adivinanza; por ejemplo, "¿que objeto que ustedes conocen tiene barba y tiene dientes?, "¿cómo son y de qué color son los dientes?", "¿entonces, se trata de...?", "¿qué será?"
Mostramos el papelote con la adivinanza y su respuesta, si es posible en un dibujo, para que la confronten con sus respuestas.
Los invitamos a compartir adivinanzas que conozcan.
Luego, inventamos una adivinanza frente a ellos, y los invitamos a que hagan lo mismo.
3. Caminata de lectura

Esta estrategia es usada por los niños cuando se leen los letreros de publicidad que ven el los medio de comunicación. Así los niños cada vez que ven el letrero, afiche, panel, etc. repiten una y otra vez lo que dice. Luego, en la medida en que van construyendo y adquiriendo el sistema de escritura encuentran que hay textos que se parecen a otros y pueden tratar de entenderlos, encontrando semejanzas entre ellos.
La estrategia consiste en:
¿Qué leeremos?
Plantear con nuestros niños a dónde vamos a ir y en qué vamos a focalizar nuestra lectura, si salimos a visitar la escuela de otro maestro, podemos leer los carteles que tienen en su aula; en la calle se pueden leer las señales de tránsito, las marcas de los autos, etc.
¿Qué significa lo que leemos?
Orientar su observación e invitarlos a que comenten con sus compañeros cuál es la función de esas palabras o signos que se encuentran en el texto y en ese contexto particular.
¿Qué escribimos?
Acordar con nuestros niños que deben anotar los textos que ven en la localidad o fuera de ella.
¿Qué objetivo tienen los textos que leemos?
Pedir a nuestros niños que muestren y expliquen la función de los textos que leyeron en la localidad ¿para qué fue escrito ese texto?, ¿para qué sirve ese texto?, ¿en qué otro lugar lo podemos encontrar?, ¿qué palabras no entiendo? Preguntar por las palabras que no han entendido y ayudarlos a que puedan comprenderlas a partir de lo que dice el texto, el contexto y la relación con otras palabras conocidas. Estas palabras las podemos incluir como parte del vocabulario del grupo, lo cual quiere decir que debemos emplear esa palabra por lo menos doce veces para que se incorpore en su léxico. No estamos hablando de palabras sueltas si no que pertenecen a un contexto de lectura auténtica.

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